Mayan Eclipse Equinoxes
Mayan worldview of the equinoxes and eclipses
Text & Translation by Monica Sauza
In accordance with the Gregorian calendar and depending on the year, the fall equinox may be on September 21 or 22 or 23. Among many things, the Maya people were master mathematicians pioneering in the use of zero, amazing architects and great astronomers, centuries before telescopes were invented. Life of the Maya people revolved around the cosmos, deeply connecting with its cycles represented by the stars – the messengers of the gods. As agriculture was the base of their economy, they meticulously recorded the equinoxes, the beginning of spring and fall, the time for sowing and harvesting; the balance of light and darkness, masculine and feminine, life and death.
The Mayan equinox rituals and ceremonies included blood offerings, sacred fires and dances to bless the fertile the land. This ancient civilization’s worldview and beliefs on equinoxes are embodied in many of their astonishing temples throughout Mesoamerica. A case in point, the unique light and shadow effect on the pyramid of Kukulkán (the feathered serpent) at Chichén Itzá marking the equinoxes, where shadows create the illusion of a feathered serpent descending the stairway (364 steps + 1 platform) symbolically traveling to Xibalbá, the underworld, returning into the Earth.
Mayan cities were designed to reflect cosmic patterns such as those happening during equinoxes and solstices. Besides Chichén Itzá, cities such as Tulum, Uxmal, and Dzibilchaltún have temples aligned in such a way that the sun lights up altars or interiors during the equinoxes or solstices. These alignments reflect the Mayan view that architecture was a bridge between the earthly realm and heaven.
Total lunar eclipse (Blood Moon) on September 7 – 8, 2025
The next total lunar eclipse will take place on the night of September 7 – 8, 2025. Even though we will not be able to see it on the American Continent, it will be one of the longest astronomical phenomena of this type since 2022.
The Maya had a keen ability to observe the Earth’s rotation and predict celestial events such as eclipses. The oldest images of eclipses among the Maya are represented in the book of the Chilam Balam of Chumayel written after the Spanish conquest. Eclipses are interpreted as a cosmic events where a beast or a snake was devouring the stars. A lunar eclipse, it is called chi’ibal u’, “moon bite”, and a solar eclipse, chi’ibal k’ín, “sun bite”. In very common practice among the Maya, people made noise with objects such as cans, metals, or wood to help the moon in its journey; and is still practiced in some areas of Yucatán, Campeche and Quintana Roo.
The Dresden Codex shows that during an eclipse the sun and moon are bitten by their counterpart or by some deity who is in conflict with a certain god. In Mayan culture the sun god is Kinich Ahau and the moon goddess is Ixchel. Among some Mayan peoples of Quintana Roo, the Sun and Moon were husband and wife.
With regard to lunar eclipses, Ixchel, goddess of the moon, was associated with the protection of women and fertility. During eclipses it was believed that pregnant women faced the risk of their children being born with malformations; therefore, different types of amulets were used during eclipses to protect the body or energy.
Eclipses were seen as omens; therefore, rituals were meant to restore cosmic order. For the pre-Hispanic Maya, the moon is not a celestial body wandering lifelessly through the universe, but a woman, specifically the old goddess of the moon.
Cosmovisión maya de los equinoccios y eclipses
Texto y traducción por Monica Sauza
De acuerdo con el calendario gregoriano y dependiendo del año, el equinoccio de otoño puede ocurrir el 21 o el 22 o el 23 de septiembre.
Entre muchas otras cosas, los mayas fueron maestros matemáticos pioneros en el uso del cero, asombrosos arquitectos y grandes astrónomos, siglos antes de que se inventaran lostelescopios. La vida de los mayas giraba en torno al cosmos, conectándose profundamente con sus ciclos representados por las estrellas, las mensajeras de los dioses. Ya que la agricultura era la base de su economía, registraban meticulosamente los equinoccios, el comienzo de la primavera y el otoño, el momento de la siembra y la cosecha; el equilibrio de la luz y la obscuridad, lo masculino y lo femenino, la vida y la muerte.
Los rituales y ceremonias del equinoccio maya incluían ofrendas de sangre, fuegos sagrados y danzas para bendecir la tierra fértil. La cosmovisión y las creencias de esta antigua civilización sobre los equinoccios se plasman en muchos de sus asombrosos templos a lo largo de toda Mesoamérica. Un ejemplo de ello es el efecto único de luz y sombra en la pirámide de Kukulkán (la serpiente emplumada) en Chichén Itzá, que marca los equinoccios donde las sombras crean la ilusión de una serpiente emplumada que desciende por la escalinata (364 escalones + 1 plataforma) viajando simbólicamente hacia Xibalbá, el inframundo para así regresar a la Tierra.
Las ciudades mayas se diseñaron para reflejar patrones cósmicos como los que se producen durante los equinoccios y los solsticios. Además de Chichén Itzá, en ciudades como Tulum, Uxmal y Dzibilchaltún podemos encontrar templos alineados de tal forma que durante el equinoccio o solsticio el sol ilumina los altares o los interiores. Estas alineaciones reflejan la visión maya de que la arquitectura era un puente entre el reino terrenal y el cielo.
Eclipse total de luna (luna de sangre) del 7 al 8 de septiembre de 2025
El próximo eclipse total de luna tendrá lugar la noche del 7 al 8 de septiembre de 2025. A pesar de que no podremos observarlo en el continente americano, será uno de los fenómenos astronómicos de mayor duración desde el 2022.
Los mayas tenían una gran habilidad para observar la rotación de la Tierra y predecir eventos celestes como los eclipses. Las imágenes más antiguas de los eclipses entre los mayas están representadas en el libro del Chilam Balam de Chumayel, escrito después de la conquista española. Los eclipses se interpretan como un acontecimiento cósmico en el que una bestia o serpiente devoraba las estrellas. Un eclipse lugar se llama chi’ibal u’, mordedura de la luna; un eclipse solar, chi’ibal k’in, mordedura del sol. En una práctica muy común entre los mayas, la gente hacía ruido con objetos como latas, metales o madera para ayudar a la luna en su viaje; y esto aún se practica en algunas zonas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
El Códice Dresden muestra que durante un eclipse el sol y la luna son mordidos por su contraparte o por alguna deidad que está en conflicto con cierto dios. En la cultura maya el dios del sol es Kinich Ahau y la diosa de la luna es Ixchel. Entre algunos pueblos mayas de Quintana Roo, el Sol y la Luna eran marido y mujer.
En cuanto a los eclipses de luna, Ixchel, diosa de la Lina, estaba asociada a la protección de la mujer y la fertilidad. Durante los eclipses se creía que las mujeres embarazadas corrían el riego de que sus hijos nacieran con malformaciones; por ello se utilizaban distintos tipos de amuletos para proteger el cuerpo o la energía.
Los eclipses eran vistos como presagios; por lo tanto, los rituales estaban destinados a restaurar el orden cósmico. Para los mayas prehispánicos, la luna no es un cuerpo celeste que vaga sin vitalidad por el universo, sino una mujer, concretamente la vieja diosa de la luna.
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